Vale do Catimbau: Raízes inicia un proyecto para fortalecer el turismo sostenible y la economía creativa con la comunidad

Por 23 de September de 2026Noticias

¿Cómo puede una comunidad impulsar el desarrollo del turismo y la economía creativa en el lugar donde vive? En el Vale do Catimbau, en Pernambuco, esta pregunta acompaña el trabajo que iniciamos en agosto, entre conversaciones con quienes acogen a los visitantes y encuentros con quienes custodian los conocimientos que hacen de ese territorio un destino tan singular.

Allí se encuentran el Parque Nacional de Catimbau y sus yacimientos arqueológicos, artesanos que transforman la madera en arte, las experiencias del pueblo kapinawá y del quilombo Mundo Novo, entre otras muchas riquezas. Con el aumento del número de visitantes, especialmente tras la pandemia, también crece la necesidad de organizar esta actividad para que las personas que viven en la región puedan ser protagonistas de su propio desarrollo y participar de los beneficios que genera un turismo más sostenible.

En este contexto, Raízes pone en marcha el proyecto «Creación y estructuración de la red de experiencias turísticas creativas del Vale do Catimbau», una iniciativa de Sebrae Nacional en colaboración con Sebrae Pernambuco. El proyecto tiene como objetivo acercar a los emprendedores y a las organizaciones locales, apoyando la creación de una red gestionada por la propia comunidad.

«Es esta comunidad la que debe participar activamente en la definición de estrategias de desarrollo que sean positivas y que supongan cambios reales en la vida de las personas que viven allí», explica Jussara Rocha, directora de proyectos de Raízes.

Sebrae lleva ya unos 20 años trabajando en la región para fomentar el turismo y la cultura emprendedora y, en estos momentos, su apoyo a la zona se ha ampliado para abarcar tanto la estructuración de la Red como el fortalecimiento de las cadenas productivas del turismo y la economía creativa. Al frente del trabajo con la Red, queremos contribuir a que los grupos locales puedan planificar el crecimiento del turismo partiendo de lo que conocen, de lo que necesitan y de lo que desean para el lugar donde viven.

¿Quiénes visitan el Vale de Catimbau y qué nos cuentan esas personas?

El Parque Nacional de Catimbau abarca Buíque, Ibimirim y Tupanatinga, y la mayor parte de las actividades de este proyecto se concentran en Buíque. En este territorio, rodeado por el bioma de la Caatinga, la actividad turística abarca desde alojamientos y restaurantes hasta los servicios de guías, conductores y profesionales del transporte, además de personas cuyos oficios ya forman parte de la experiencia de conocer la región.

Es el caso de los artesanos, de los comerciantes que venden productos locales y de las mujeres que se dedican al procesamiento del coco ouricuri. En el quilombo Mundo Novo, el turismo comunitario ya acerca a los visitantes a la historia y la gastronomía de la comunidad, con actuaciones de samba de coco dirigidas por las mujeres. Entre los kapinawá, hay aldeas que también reciben a turistas para compartir experiencias.

Dedicamos los primeros meses del proyecto a comprender cómo aunar estas iniciativas respetando sus formas de organización, y qué necesita cada grupo para formar parte de una red. El mapeo, que comenzó en agosto y está previsto que finalice en octubre, tiene en cuenta las actividades de cada grupo y las relaciones que existen entre ellos, así como la observación de las dinámicas relacionales entre los agentes del turismo y la economía creativa en el territorio.

«Ahora estamos entendiendo quiénes son estas personas, cómo trabajan, qué hacen, cuáles son sus conocimientos y cuáles son sus oficios», explica Jussara. Las conversaciones también tienen como objetivo identificar las necesidades de los emprendedores y aquello que ellos consideran un punto fuerte en su trabajo.

En la siguiente fase, los encuentros sectoriales se basarán en metodologías como la cartografía afectiva y la biografía social, orientadas a conocer la historia de los grupos y los significados que atribuyen al territorio.

¿Cómo se convierte esa escucha en una red autónoma?

El proyecto consta de seis fases que se llevarán a cabo en un plazo de 24 meses.

Tras la fase de mapeo, se celebrará la primera Jornada de Inspiración del Territorio Turístico y Creativo de Catimbau, en la que, además de contar con invitados inspiradores, se presentará el informe sobre el proceso inicial, lo que dará pie a un diálogo con la comunidad sobre lo que se ha identificado y los próximos pasos de la Red.

El programa incluye además la «Ruta del Conocimiento», el desarrollo de productos, itinerarios y experiencias, programas de tutoría para el fortalecimiento de las empresas turísticas y creativas, y acciones relacionadas con los mercados nacionales e internacionales. A lo largo de todo el desarrollo del proyecto, trabajaremos en la estructuración de la red y en la elaboración de los acuerdos que regirán su funcionamiento y su gobernanza. El proyecto también prevé la aplicación integral de Re.clima y las acciones de Dona do Meu Fluxo, además de la posibilidad de incorporar las Entre Elas, metodologías propias de Raízes..

Para Jussara, la autonomía es uno de los principales resultados esperados: «Un lugar donde las personas se sientan verdaderamente guardianas de este territorio y sepan cómo gestionar su amplia red de socios, tanto regionales como nacionales e incluso internacionales, construyendo su futuro desde el sentido de pertenencia y la acción colectiva». 

Es un trabajo que requiere tiempo para convivir y disposición para negociar intereses diferentes, prestando atención a las condiciones de participación de cada grupo. Nuestra aportación aúna la experiencia técnica de Raízes y las metodologías que hemos desarrollado y aplicado a lo largo de 20 años, en diálogo con los conocimientos de quienes viven en el Vale do Catimbau.

Como resume Jussara, se trata de un proyecto «hecho para el territorio, en el territorio y con la gente del territorio». La red comienza a formarse a partir de estas conversaciones, y su futuro depende de que las personas encuentren en ella un espacio para sus propuestas y las condiciones necesarias para decidir, juntas, cómo quieren recibir a los visitantes y cuidar del lugar donde viven.