Viabilidad en el impacto socioambiental es mucho más que un cálculo

Por 26 de July de 2026Artículos

A lo largo de los años que llevamos trabajando en el ámbito del impacto socioambiental en Raízes, nos hemos encontrado una y otra vez con la misma pregunta: ¿es viable este negocio?

A veces surge de forma muy sistemática, como cuando realizamos un estudio de viabilidad y potencial de un tren turístico en el interior de São Paulo o la revisión del Plan de Negocio de Yaripo Ecoturismo Yanomami. Sin embargo, en la mayoría de los casos, el tema de la viabilidad se presenta como una dificultad inherente y una duda siempre presente tanto para los emprendedores de pequeñas empresas (nuestros beneficiarios) como para las grandes empresas que llevan a cabo proyectos (nuestros clientes). 

En el fondo, la duda es siempre la misma: ¿merece la pena seguir invirtiendo dinero y, sobre todo, tiempo y energía en este proyecto o negocio?

La pregunta fundamental

Esa es una pregunta fundamental. Nuestros recursos son limitados y debemos elegir con cuidado dónde invertir. Pero, para responderla, hay que ir mucho más allá del cálculo más básico: la diferencia entre ingresos y gastos o entre costes y beneficios esperados.

Antes de llegar a la conclusión de si algo es viable o no, conviene volver a examinar los fundamentos mismos de la iniciativa. ¿Está realmente optimizado el valor aportado? ¿Sería posible ofrecer algo más relevante para el público? ¿Conocemos realmente a ese público o estamos trabajando con suposiciones? ¿Existe algún segmento potencial que aún no hayamos detectado?

Más que evaluar la viabilidad del modelo actual, quizá resulte más interesante investigar la viabilidad del modelo potencial. Para ello, es necesario comprender el mercado, identificar oportunidades aún sin explotar y reconocer cómo los cambios en la propuesta pueden transformar por completo el resultado esperado.

Oferta y demanda

Además de los factores tradicionales de oferta y demanda, hay aspectos contextuales y relacionales que merecen atención. ¿Quiénes son los actores que forman parte del ecosistema del negocio o del proyecto? ¿Qué tendencias económicas, sociales, tecnológicas o medioambientales pueden influir en su futuro? ¿El contexto favorece la expansión o exige una adaptación? ¿Existen barreras normativas o legales que deban tenerse en cuenta?

Estas preguntas ayudan a formarse una visión más amplia y estratégica de la viabilidad.

Por último —y, en mi opinión, más importante que todos los aspectos técnicos—, hay un factor tan sencillo como a menudo pasado por alto: la energía de los líderes o de los impulsores.

Hoy en día se habla mucho del propósitoo del «brillo en los ojos» o la pasión. Yo prefiero llamarlo energía: la disposición genuina a dedicar parte de la propia vida a la construcción de un proyecto. Sí, invertir la vida.

Los proyectos y los negocios dependen del capital, los conocimientos, la planificación y la gestión. Pero también exigen algo que es imposible de cuantificar en una hoja de cálculo: la capacidad de levantarse de la cama en los días difíciles, insistir cuando los resultados tardan en llegar, aprender de los errores, adaptar el rumbo y seguir adelante.

Ningún estudio de viabilidad estará completo si ignora esta dimensión. Quizá una de las preguntas más importantes sea precisamente esta: ¿cuánto están realmente dispuestos a aportar los promotores de su propio bolsillo?

 

Si tienes un proyecto o un negocio, vale la pena que lo pienses. ¿Cuánto has invertido en él?

Por Mariana Madureira