
Las metodologías más transformadoras no siempre aparecen primero en los informes. A veces, surgen en el día a día de los proyectos: en los encuentros entre mujeres, en las conversaciones tras un taller, en la confianza que se va construyendo con el tiempo. De esta observación práctica surgió Entre Ellas, una metodología de equidad de género que se ha incorporado de manera transversal en diversos proyectos de Raízes Desarrollo Sostenible.
A lo largo de las diferentes iniciativas llevadas a cabo por Raízes, nos hemos dado cuenta de algo importante: cuando las mujeres disponen de un espacio propio para el intercambio, el aprendizaje y la escucha, los efectos de los proyectos se amplían. Además, los negocios cobran fuerza, las decisiones se toman con mayor seguridad y muchas barreras silenciosas comienzan a cuestionarse.
«El Entre Elas surgió en el marco del Programa de Emprendimiento Social de Itabira, cuando ya estábamos trabajando con grupos de mujeres y nos dimos cuenta de la necesidad de crear un espacio para que se escucharan y compartieran experiencias entre ellas» , cuenta Jussara Rocha, directora de proyectos de Raízes. «Trabajábamos en emprendimiento, innovación y desarrollo territorial, pero fue durante el proceso cuando comprendimos que ellas también necesitaban posicionarse como mujeres en ese contexto.»
Cómo funciona
La metodología Entre Elas consiste en encuentros, tertulias y talleres dirigidos por mujeres y dirigidos a mujeres, que siempre abordan temas que conectan directamente con el universo femenino. El objetivo es crear un entorno seguro para el intercambio y la formación, que inspire y fortalezca a las participantes no solo como emprendedoras, sino como protagonistas de sus propias trayectorias.
Este programa ya ha estado presente en iniciativas como «Flores do Carmo», «Sabores do Morro», «Bordadeiras de Ipoema» y «Barão de Cocais», entre otras experiencias llevadas a cabo por Raízes en diferentes territorios. Pero hay un detalle importante: estos encuentros no siguen necesariamente el enfoque técnico de los proyectos.
«Allí no trabajamos el contenido del proyecto en sí. Trabajamos lo que va surgiendo a lo largo del proceso, lo que ellas aportan, a veces incluso de forma intuitiva», explica Jussara. «Es un espacio para mirar hacia dentro, para intercambiar ideas, para hablar de lo que realmente les importa».
En algunos momentos, las actividades son más técnicas, como conversaciones sobre finanzas personales, organización de pequeños negocios, igualdad de género o estrategias de generación de ingresos. En otros, la atención se centra en el cuidado personal y en el desarrollo de la autoestima, temas que a menudo quedan en un segundo plano cuando la rutina exige tanto a las mujeres.
Uno de los talleres que organizamos, por ejemplo, se centró en la autoestima y la belleza. Invitamos a una estilista para que impartiera un minicurso con trucos sencillos de maquillaje y autocuidado. Puede parecer un detalle sin importancia, pero el impacto suele ser profundo. Jussara recuerda una historia que marcó a todo el equipo. «Había una señora, de unos 60 años, que no se miraba al espejo. Se resistió durante todo el taller. Cuando finalmente se miró, lloró. Dijo que era la primera vez que se veía a sí misma. Y dijo que nunca más dejaría de mirarse. Para algunas personas, esto puede ser solo un detalle. Para otras, es el comienzo de una nueva etapa en la vida», dice.
En otros contextos, organizamos debates sobre salud, alimentación, autoconocimiento y comportamientos resilientes. Cuando trabajamos con grupos en situación de mayor vulnerabilidad, también incorporamos iniciativas como «Dona do Meu Fluxo», ampliando el acceso a la información sobre salud menstrual y autonomía femenina.
También hay temas más delicados, que rara vez tienen cabida en los procesos formativos tradicionales. «Cuando trabajamos sobre sexualidad, cuerpo y género con mujeres mayores, fue muy intenso. Era un tema silenciado. Y, de repente, allí estaban ellas hablando, riendo, reconociéndose», recuerda Jussara. «Esto crea algo fundamental para cualquier proyecto colectivo: confianza.»
Y esa confianza sustenta el proceso. Sin confianza, es muy difícil avanzar en la gobernanza colectiva. La confianza es el principal capital social que construimos en estos encuentros.
ODS 5: Equidad de género
Todas estas medidas guardan un vínculo directo con el Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) n.º 5 de las Naciones Unidas (ONU), que aborda la equidad de género. Más allá de ser una directriz internacional, este compromiso se traduce, en la práctica, en la creación de entornos en los que las mujeres puedan fortalecerse colectivamente y ampliar su autonomía.
Y ese empoderamiento no se limita al ámbito individual. «Cuando las mujeres se empoderan, todo cambia. Los negocios se vuelven más sólidos, las iniciativas más estructuradas, las relaciones más equilibradas. Empiezan a verse a sí mismas de otra manera, y eso repercute en el proyecto en su conjunto», añade Jussara.
El Entre Elas se fue consolidando así: como un componente específico dentro de los proyectos de Raízes. Un espacio donde la formación, la escucha y el apoyo van de la mano para promover una mayor dignidad y la igualdad de género.
Ahora, al repasar esta trayectoria, nos damos cuenta de que muchas de las metodologías que hemos ido desarrollando a lo largo de los años merecen cobrar aún más forma y visibilidad. Por eso, en breve daremos a conocer un nuevo paso en este camino… un programa que surge de la experiencia acumulada sobre el terreno, de las conversaciones mantenidas en diferentes territorios y de un aprendizaje que se ha convertido en algo fundamental para Raízes: cualquier transformación solo se produce cuando tiene sentido para quienes viven en el territorio.
Próximamente, Raízes lanzará Re.Clima. Una nueva metodología que amplía esta perspectiva y que se sigue construyendo como todo lo que hacemos: con escucha, presencia y muchas manos.

