Derechos de las mujeres: lo que aún falta para la igualdad en Brasil

Por 4 de April de 2026Proyectos

La autonomía económica de las mujeres sigue siendo uno de los principales retos estructurales de Brasil, y también una de las herramientas más poderosas para la transformación social. Más allá de los ingresos, se trata de garantizar la seguridad, la libertad de elección y la posibilidad real de romper los ciclos históricos de desigualdad entre mujeres y hombres.

Datos recientes de «Los sueños de ellas», un estudio elaborado por Lab ThinkOlga, muestran que, aunque la estabilidad financiera se encuentra entre los principales sueños de las mujeres, la relación con el dinero sigue enfrentándose a profundas barreras. Hoy en día, el 63 % de la población brasileña no conoce ningún producto financiero. Entre las mujeres en contextos más vulnerables, esta cifra alcanza el 85 %, lo que pone de manifiesto un escenario de exclusión que va más allá del acceso: también implica conocimiento y autonomía.

Esta realidad tiene raíces históricas. Hace poco más de un siglo, las mujeres no podían votar. El acceso al crédito no se permitió hasta 1974, y la igualdad jurídica con los hombres es reciente, ya que no se formalizó hasta 2002. Esta trayectoria ayuda a explicar por qué, aún hoy, las mujeres se enfrentan a la desigualdad salarial, a una mayor sobrecarga de trabajo y a una menor seguridad financiera.

En la práctica, las repercusiones son directas. Muchas mujeres siguen estando más endeudadas, sobre todo en lo que respecta a los gastos básicos, y tienen poca capacidad de ahorro. Alrededor del 37 % no dispone de ningún colchón financiero. Al mismo tiempo, son mayoría al frente de los hogares y presentan niveles de estudios más altos, una paradoja que pone de manifiesto la persistencia de las desigualdades estructurales.

La relación entre el dinero y la autonomía también se manifiesta en aspectos menos visibles. La falta de recursos económicos limita las opciones, reduce la movilidad social y puede mantener a las mujeres en situaciones de vulnerabilidad, incluidas las situaciones de violencia. En este contexto, el dinero deja de ser solo un recurso económico para convertirse en un elemento fundamental de la libertad.

Del cuerpo al dinero: un enfoque integrado

En este contexto, las iniciativas orientadas a la autonomía de las mujeres están cobrando fuerza al integrar la educación financiera, la generación de ingresos y el fortalecimiento de las redes. Los programas de apoyo al emprendimiento femenino demuestran que, cuando las mujeres tienen acceso al conocimiento, al capital y a las oportunidades, amplían su capacidad de decisión y su influencia.

Aquí, en Raízes Desenvolvimento Sustentável, esta iniciativa surgió a partir de nuestra propia trayectoria: el 62 % de los proyectos que apoyamos están dirigidos por mujeres. Nuestra experiencia sobre el terreno indica que, incluso con un acceso limitado a los recursos, estas empresas generan cambios significativos cuando reciben el apoyo adecuado.

Uno de los ejemplos es el proyecto Dona do Meu Fluxo, nuestro propio proyecto que está siendo rediseñado. Creado para hacer frente a la pobreza menstrual (una realidad en la que millones de mujeres han dejado de adquirir artículos básicos de higiene por falta de recursos), el proyecto amplía ahora su ámbito de actuación para incluir la educación financiera y la planificación de la vida.

La propuesta conecta temas que históricamente se han tratado de forma aislada: el cuerpo, la dignidad y el dinero. Además del acceso a soluciones para la salud menstrual, el nuevo formato incluye herramientas prácticas de gestión financiera, reflexión sobre los sueños y estrategias para gestionar los ingresos, los gastos y las deudas.

Este cambio refleja una conciencia cada vez mayor entre las organizaciones de impacto: no basta con garantizar el acceso a los recursos, sino que es necesario crear las condiciones para que las mujeres puedan decidir sobre ellos. La autonomía financiera no solo consiste en ganar dinero, sino también en saber cómo utilizarlo, con confianza y conocimiento.

En este contexto, el desarrollo de esa autonomía abarca diferentes dimensiones: la financiera, relacionada con la generación y la gestión de ingresos; la emocional, relacionada con la seguridad a la hora de tomar decisiones; y la del conocimiento, que permite comprender y explorar las opciones disponibles.

La pregunta que sigue vigente, y que guía este debate, es sencilla: ¿cuánto nos queda aún para que las mujeres tengan los mismos derechos y oportunidades que los hombres?

La respuesta no es sencilla, pero el camino pasa, necesariamente, por ampliar el acceso a la información, fortalecer las redes de apoyo y situar el tema del dinero en el centro de las conversaciones. Porque, al fin y al cabo, hablar de autonomía financiera es hablar de la posibilidad de elegir y de transformar realidades, ya sean individuales o colectivas. 



Este es un resumen del chat en línea «Autonomía financiera femenina: caminos hacia la transformación social», celebrado el 18 de marzo de 2026. Participaron Andrea Carvalho, directora de la empresa B y moderadora del encuentro; Priscila Silvério, directora de comunicación de Think Eva; Josy Santos, especialista en innovación social y emprendimiento femenino en Semente Negócios; y Mariana Madureira, directora ejecutiva de Raízes Desarrollo Sostenible.

Echa un vistazo al vídeo completo a continuación.